Cuando llega diciembre, estamos completamente abrumados con nuestras responsabilidades del fin de año (a saber: posadas). Pero en medio de todo este bullicio, hay que concluir el año con una reflexión de nuestro desempeño profesional y definir metas alcanzables para el año que viene. Aunque muchas empresas tienen sistemas de performance review durante el año, diciembre es un buen tiempo para reflexionar hacia adentro y con tu equipo para garantizar que el próximo año sea más rentable y más satisfactorio a nivel personal.

Sin embargo, cada vez más, estas sesiones de rendimiento se convierten en tareas que deben realizarse de forma rápida e irreflexiva antes de las vacaciones. Por eso, debes asegurarte de que las revisiones valgan la pena para todos involucrados en el proceso. Aquí abajo comparto unos tips para aprovechar este momento anual de desarrollo profesional.

  1. Aunque la mayoría de los jefes planea sesiones de retroalimentación, es posible que el tuyo no tenga ningún plan para agendar una sesión de feedback. Si este es el caso, pídela tú mismo. Al tomar la iniciativa de pedir una sesión muestras que estás comprometido con tu desarrollo profesional, y que quieres mejorar el desempeño de tu departamento o tu equipo.
  2. Cuando tengas una sesión confirmada, vale la pena considerar y planear específicamente lo que quieres discutir con tu jefe. Por ejemplo, si deseas retroalimentación de algún proyecto que dirigiste o si quieres abordar cualquier preocupación con respecto a un débil desempeño, compila tus pensamientos y crea una lista de preguntas y puntos de conversación; no quieres estar mal preparado. Aunque nos gusta creer que nuestro jefe nota todos nuestros logros, es posible que él o ella necesite algunos recordatorios. Debes estar preparado para hablar sobre tus fortalezas, las habilidades que has desarrollado y las iniciativas que has aportado a la mesa en los últimos seis meses que han agregado valor al negocio. En muchos casos, un empleador puede solicitar esta información con anticipación, pero si no lo hace, no debes dejar de tener la información a la mano para que puedas hacerte cargo y demostrar que estás listo para tener una reunión productiva.
  3. Explica tus metas profesionales (y personales, si son relevantes) para que tu jefe sepa lo que quieres lograr en el año que viene, y para que puedan trabajar juntos en alcanzar estos retos. Si tienes objetivos específicos (como aprender a programar o mejorar tus habilidades de Excel), este es un buen tiempo para discutirlos a fondo. Debe haber comunicación clara entre tú y tu empleador para que estén en sintonía.
  4. Prepárate para la crítica. La parte inevitable de estas sesiones es recibir noticias potencialmente dolorosas sobre tu trabajo. No te preocupes—la mayoría de las veces, esta crítica está diseñada para que puedas mejorar en tu puesto. Es posible que puedas predecir las críticas que recibirás, o en algunos casos, pueden tomarte por sorpresa. Responde con gracia y humildad, solicita comentarios y consejos específicos sobre cómo mejorar, y ofrece tus propias soluciones para aprender y crecer. Si conviertes tus críticas en pasos constructivos, saldrás de la reunión sintiéndote energizado y productivo, sin avergonzarte.
  5. Finalmente, también prepara retroalimentación para tu jefe. Una parte crítica de la junta es tener la oportunidad de compartir consejos de forma bidireccional. En muchos casos, tu jefe también te ofrecerá un momento para las críticas. Es posible que tengas comentarios válidos que mejorarán la dinámica del equipo y que impulsarán el cambio en tu departamento. No seas tímido, pero ten en cuenta que debes comunicarte honestamente y siempre con respeto.

Estas sesiones sirven como una oportunidad para mejorar tu trabajo y ganar más responsabilidades en la empresa. Puedes tomar esta oportunidad como una prueba para aprender cuáles son las metas de la empresa en el año que viene, averiguar cómo tu jefe va a apoyarte para mejorar, y cómo puedes alcanzar un nivel más alto en tu puesto. Es una manera de demostrarle a tu jefe tu compromiso con tus metas profesionales.

Este consejo puede parecer un poco abrumador, especialmente si tienes una relación difícil con tu jefe. No te estreses. Si solicitar una sesión de comentarios o darle retroalimentación a tu jefe es imposible, existen otras herramientas que puedes usar durante el año que te permitirán recopilar comentarios de manera respetuosa sin amenazar tus relaciones o tu éxito profesional. Puedes considerar nuevas estrategias para el año que viene.

Considera durante el año mandar correos electrónicos a tu jefe con actualizaciones de tu trabajo y preguntando cómo lo compara con tus metas asignadas. Esto sirve como una evaluación periódica de tu trabajo, y provee una oportunidad de hablar de desempeño y expectativas, especialmente si este suele cambiar de expectativas de la nada. Es importante documentar las conversaciones que tengas con tu jefe: puedes escribir un resumen después de una junta y pedirle confirmación de que ha entendido los puntos principales y los próximos pasos. En el futuro, si necesitas referirte a tus apuntes, tendrás recursos específicos a tu disposición.

Claro que todo el mundo tiene una situación diferente con las dinámicas del trabajo: tal vez tienes una buena relación con el jefe, o tal vez no. A pesar de todo, hay maneras de recibir retroalimentación que puedes implementar en el futuro. Al final de día, si no es posible agendar una sesión con tus superiores, puedes pedir consejos de tus compañeros de trabajo, o incluso evaluarte a ti mismo para determinar tus objetivos de aquí en adelante.

¡No pierdas la oportunidad de convertirte en tu mejor tú durante esta temporada de festividades!