Nota del Editor:

El programa de Collective Academy se basa en cuatro verticales de aprendizaje: Negocios, Tecnología, Habilidades de Vida y Tendencias Globales.

En ésta última es en donde cada semana nuestros alumnos leen y escriben sobre los temas tecnológicos, sociales, económicos y geopolíticos que están teniendo un impacto significativo en el mundo, en México y en sus vidas.  

En esta serie de artículos queremos mostrar las opiniones de nuestros alumnos frente a estas tendencias. Este primer post es una reflexión de Mauricio Devars, alumno de la generación fundadora, sobre el tema de “Fukuyama y el fin de la historia,” donde los alumnos reflexionaron si es que México podría tener una democracia funcional que promueva  los valores liberales en el 2018, 2024 y 2030, reflejando en las ideas de Francis Fukuyama y la siguiente cita: 

“The belief in the corruptibility of all institutions leads to a dead end of universal distrust.  Democracy will not survive a lack of belief in the possibility of impartial institutions; instead, partisan political combat will come to pervade every aspect of life.”

-Francis Fukuyama


No quisiera debatir si la democracia es un sistema funcional o simplemente es el mejor de los males que la humanidad ha logrado implementar hasta hoy. Por el momento, es lo que hemos construido y todo parece indicar que seguirá siendo el mecanismo mediante el cual elegiremos los principales cargos públicos durante los siguientes años.

El dudar de las instituciones, como lo plantea Fukuyama, genera un debate extra en donde yo me pregunto: ¿qué tanto controlan el gobierno y las instituciones nuestras vidas?

En México, es completamente normal que la gente crea esto: el gobierno controla cada una de las variables en el país y existe un plan maestro que se sigue paso por paso para mantener el control total sobre la gente.

Ejemplo: si el precio del limón sube un 20%, evidentemente es culpa del plan de Peña Nieto porque seguro tendrá un familiar que vende limones que se verá beneficiado, y claro, nada tiene que ver con un recorte en la oferta debido a la escasez o cambios climáticos que afectan las cosechas.

Tal vez para la comunidad de Collective, creer en esto nos parece ingenuo y tonto, pero al interactuar con diferentes grupos, este tipo de razonamientos comienzan a salir uno tras otro, tomándose como una verdad que genera resentimiento social sin fundamento alguno.

No creo que la duda en contra de la información que emiten las instituciones y el gobierno sea un problema meramente actual, más bien, hoy tenemos no solo un mayor acceso a información sino un bombardeo real de esta misma.

Asimismo, personalmente tengo un conflicto con lo que llamamos política.

Quizás en mi manera ingenua de verlo solo lo entiendo como las relaciones humanas mediante el cual se hacen a un lado los problemas principales para dar pie a proyectos que solucionen (de manera ineficiente en el largo plazo) las necesidades actuales.

A lo anterior le agregamos los juegos de poder, las alianzas políticas y la impunidad y tenemos a un gobierno totalmente funcional en México del 2017.

En mi opinión, el problema principal no creo que radique en la confianza que le tenemos a las instituciones ni en la separación partidista de un gobierno. El juego de la política se ha dado desde inicios de la humanidad. En donde pienso que recae el problema mayor es que los objetivos de cada grupo social se desvían, en ocasiones por mucho, del bien común.

No importa si tenemos un sistema democrático bipartidista, multipartidista, una monarquía o una dictadura, si el objetivo final del gobierno, de las instituciones y del pueblo no es el bien común, entendido a mi manera como el avance sostenido del desarrollo humano como especie, ningún “Peje”, ninguna Margarita o quien consiga más acarreados en las siguientes elecciones tendrá un impacto positivo en el largo plazo.

Revoluciones y cambios estructurales y de poder se han dado a lo largo de la historia, no hay razón para creer que esta vez no los habrá.


 

Mauricio Devars es analista financiero en Grupo IGS y alumno de la Generación Fundadora de Collective Academy.